
Cuando estuve en Berlín, algunos se quedaron sorprendidos con mi idea de salir de la ciudad y en las afueras buscar una tumba para muchos anónima, pero no para mí. Ni para el gran escritor Stefan Zweig, del que soy gran admirador. El poeta enterrado no es nada menos que Kleist, que si bien su poesía puede ser desconocida para algunos, les recomiendo que no se pierdan el relato psicológico que de él hace Zweig en La lucha contra el demonio, de la editorial El Acantilado.
Berlín es una ciudad conocida por muchos, popular y que recibe muchas visitas a lo largo del año, pero os aseguro que llegar a la tumba del poeta no es cosa fácil -y menos en invierno- aunque una vez que se ha conseguido llegar al lugar no puede quedar otra cosa que satisfacción en el osado viajero, por presentar sus respetos a un genio creador sin igual y por el disfrute que supone tan precioso paisaje donde está emplazado el último lugar de reposo de Kleist. Leer más...