El pasado 24 de agosto el circo de Manu Chao llegaba a norte América. Dentro de la gira “Y ahora que?” que en su periplo norteamericano lo llevaría a San Francisco, Texas y Tijuana. Esta última, ciudad fetiche para el gallego (por mucho que digan los del otro lado de los pirineos, me reafirmo: el gallego) ya sea por la mítica canción de “Welcome to Tijuana” o por la leyenda que los mexicanos defienden con orgullo de que Manu Chao vivió por un tiempo en Tijuana.
El escenario elegido fue la plaza de toros monumental de playas de Tijuana, situada al oeste de la ciudad justo al borde del océano pacifico. Tras 4 horas de autobús volviendo de la ciudad de Mexicali nos presentamos en Tijuana dispuestos a disfrutar del espectáculo. Y la banda no defraudó. Casi 3 horas de concierto repasando temas de todos sus discos en solitario y también de su época de Mano negra. Además en esta gira ha recuperado a “garbancito”, segunda voz e icono de Mano Negra.
El publico se volcó completamente y las gargantas se quedaron afónicas cuando comenzaron los acordes de Welcome to Tijuana, reafirmándose en su orgullo de vivir a este lado del muro. Y el músico devolvió el entusiasmo haciendo hasta 4 bises, como no queriendo acabar tan mágica noche.
En San Diego, con las primeras luces de la mañana, el concierto se recordaba como algo muy lejano a pesar que los acordes de la última canción aun retumbaban en nuestra cabeza, pero sabiendo que esos acordes son de esas cosas tan lejanas que nunca se olvidan.

1 comentario:
Te ha quedado muy bien, no hay que quejarse tanto.
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